Sí a la energía nuclear (de fusión)
El progreso va inexorablemente ligado a cierta destrucción del entorno, el objetivo es reducir al máximo este impacto en el Medio Ambiente (así, en mayúsculas). Porque algo está claro, nuestro futuro será verde o no será. No así el de la Tierra, no tiene sentido hablar de que el planeta está enfermando, simplemente lo estamos haciendo inhabitable para nuestra especie y algunas de nuestras contemporáneas, pero la Tierra estuvo y estará sin nosotros.
Defender la energía nuclear como única solución para frenar el calentamiento global es una buena solución, pero centrarnos tan solo en el calentamiento global como principal problema del Medio Ambiente es absurdo. Sí, la energía nuclear disminuiría el dióxido de carbono en la atmósfera, pero sería como evitar los incendios talando los árboles, como llegó a proponer George W. Bush.
Queremos evitar los incendios (calentamiento global), queremos mantener nuestros árboles (protección del ecosistema), queremos poder vivir con el entorno (sostenibilidad), queremos que nuestros vecinos también lo hagan (seguridad internacional) y queremos que nuestros hijos vivan mejor que nosotros (progreso).
La energía nuclear cumple la premisa de evitar el calentamiento global y asegura el progreso a corto plazo, pero no es sostenible y hace peligrar la seguridad internacional.
Los posibles accidentes, aunque en estos días pueda sonar extraño, no son un gran problema. Cada año mueren cientos de miles de personas en el mundo en accidentes de tráfico y nadie se plantea una prohibición total de los vehículos por este motivo. Como decía antes, el progreso está ligado a ciertos peligros y es nuestra decisión asumirlos.
Se ha convertido casi en leyenda urbana que la energía nuclear es barata, limpia e inagotable. Falacia. La construcción de una central requiere de subvenciones del estado, una inversión a 30 años para que pueda empezar a dar algún beneficio y un planteamiento sobre qué hacer con unos residuos que permanecen contaminantes durante miles de años. Si hemos convertido los países productores de petróleo en dictaduras con pueblos empobrecidos, qué nos hace pensar que pasaría algo diferente con las zonas que tengan minas de uranio: Kazajstán, Nigeria, Namibia, Uzbekistán…
¿Inagotable? Si cada vez más países empiezan a construir centrales nucleares el uranio no durará más de un siglo. Retrasaríamos el problema dos generaciones y de nuevo a buscar soluciones. ¿Quién decide qué país puede tener energía nuclear? A Irán se le presentan mil y un problemas porque todos sabemos para qué más se puede utilizar el uranio empobrecido.
Otro de los problemas que plantea la energía nuclear es que no es flexible ante la demanda de los ciudadanos. Funcionan de forma ininterrumpida, ya que cuando paran para revisiones periódicas o problemas técnicos pueden tardar incluso meses en volver a ponerse en marcha.
La solución inmediata aunque pueda parecer extraña es invertir en centrales térmicas y de ciclo combinado en un primer momento, encaminarse hacia el cierre de centrales nucleares, apuesta por la energía eólica, maremotriz y solar, a pesar de los problemas tecnológicos de rendimiento que padece hoy en día, y sobretodo una gran inversión de los estados en I+D+i para la implantación de una nueva fuente de energía.
Por Carlos Alcoba.
Desde Barcelona, España
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