jueves, 7 de abril de 2011

Excremento en la Vía Pública


No hay nada como disfrutar de un día soleado en los parques de Barcelona. El olor del mar, que se puede apreciar incluso en el lado de la montaña, es una vitamina para los que vivimos en esta ciudad. Caminar por las calles empedradas del Barrio Gótico o sentarte a admirar la vista desde los bancos del Parque Guell, “gaudir” como se dice en Catalán, de estas joyas es un regalo de la naturaleza…hasta que te das cuenta de que acabas de pisar excremento de perro…¡horror! ¿Les suena familiar esta situación? Desgraciadamente, muy pocos se han salvado de la engorrosa tarea de limpiar uno o dos zapatos una vez hemos, nunca mejor dicho, "metido la pata".
 Los excrementos de animales, la mayoría de caninos, se han convertido en uno de los males menos discretos de las ciudades. Las avenidas de París, Barcelona, Berlín, etc., son auténticos campos minados en dónde cada día hacemos alarde de nuestra destreza para esquivar dicha materia pestilente.
 El ayuntamiento de Barcelona decretó el 23/12/2005 una ordenanza municipal en la que toma medidas para fomentar y garantizar la convivencia del espacio público de Barcelona, en la que obliga a los dueños de mascotas a recoger las deposiciones. Sin embargo, no fué hasta 2010 que se impuso una sanción económica a los que no hicieran caso de esta ordenanza. Curiosamente, todos conocemos por lo menos a una persona a la que le han puesto una multa por exceso de velocidad. Todos conocemos a una persona a la que hayan multado por estacionar su automóvil en una zona prohibida. Pero, ¿acaso conocemos a alguien al que le hayan puesto una multa por que dejó el excremento de su perro en pleno Paseo de la Reforma o en las Ramblas de Barcelona? Yo no.
 
Y lo más triste es que hemos llegado al punto en que la Policía, que debería estar protegiendo  la ciudadanía de otro tipo de amenazas públicas, se tiene que detener a multar al señor o la señora que deja a Fifí o a Rocky defecar en la banqueta y pretende seguir su camino. Excusas, las hay al por mayor. Que si no traigo bolsita, que si el animal está enfermo/en celo/ deprimido/cansado…Yo me pregunto si a estos señores y señoras, ¿cuando van al súper mercado se les olvida llevar el dinero, o si van a nadar se les olvida llevar el traje de baño? Me parece que no. Entonces, ¿por qué cuándo sacan a pasear a su mascota, se les “olvida” la bolsita?
 
Volviendo al tema de las ordenanzas en Cataluña, cada distrito, lo que viene a ser cada delegación, tiene sus propias sanciones, pero todavía hay algunas por determinar y las que hay oficialmente, distan mucho de llevarse a cabo de manera estricta. Parece que las autoridades no se han tomado el tiempo necesario para ponerse de acuerdo y lo que hay, es más un rumor que una ley. Mientras tanto seguimos respirando, resbalando, pisando, encontrando y esquivando excrementos.
 
¡Basta! No podemos seguir tratando, en vano, de eliminar excrementos de nuestros talones. En la colonia de Vallcarca en Barcelona, se ha creado un parque especial principalmente para perros, con una tierra más permeable y dicho parque es desinfectado cada dos días por medio de unos aspersores automáticos.

 Bien. Pero no es la solución. La solución no es solo crear espacios destinados para las necesidades de las mascotas.
Realmente, es en la CONCIENCIA de los dueños de mascotas en quien recae la responsabilidad de actuar cívicamente. El que dejemos de encontrarnos “regalitos” en las banquetas está en las manos de estos dueños. Yo no dejo que mis hijos destruyan o maltraten un árbol/arbusto/jardinera y por lo mismo me gustaría que los dueños de estos animales no mellaran nuestros espacios verdes dejando heces por todos lados. Los animales también sufren las consecuencias. Muchas de las infecciones que sufren las mascotas es por lamer heces de otros. Es un círculo vicioso que se podría evitar facilmente.
Seamos cívicos y pensemos un poco en el bienestar de los demás transeúntes. " Nuestro civismo es lo único que realmente es nuestro como nación" -Cokie Roberts
Por: TRILCE MCKENNA

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