Es licenciada en Ciencia Política y Administración Pública por la Universidad Iberoamericana de México. Se ha desempeñado como asesora en políticas públicas socio-ambientales en diversas instituciones. Actualmente es responsable del contenido del programa de radio “La Meta del Planeta”.
HUELLA HÍDRICA
Colaboración: 10. Marzo. 2011
Pocas veces en los medios de comunicación tratamos el tema de la huella hídrica. Este concepto, creado por Arjen Y. Hoekstra, experto de la UNESCO-IHE, apenas en 2002, se define como el volumen de agua necesaria para la producción de los productos y servicios consumidos por los habitantes de un país, la industria o una persona.
La huella hídrica de cada uno de los mexicanos es de mil 441 metros cúbicos de agua al año, lo que significa 16 por ciento más del promedio mundial.
A nivel planetario, el 86% de la huella hídrica está relacionada con el consumo de productos agrícolas, el 10% con la adquisición de bienes industriales y menos del 5% con el uso doméstico.
Sin embargo, este “pequeño” porcentaje hace que la Humanidad se estremezca cuando se padece la ausencia del vital líquido. Los principales factores que determinan la huella hídrica per cápita de un país, son, por supuesto, el consumo de agua promedio por persona, los hábitos de consumo de los habitantes; el clima, que está relacionado con las condiciones y eficiencia de los cultivos y con la demanda evaporativa y las prácticas agrícolas.
La humanidad, utilizamos grandes volúmenes de agua para las actividades cotidianas, como beber, cocinar y lavar pero mucha más cantidad para producir alimentos, papel, textiles y toda clase de productos industriales.
A ello, se suma el contenido de agua virtual. Este término lo creo J. A. Allan, a principios de la década de los noventa. Implica el uso del líquido que se requiere para producir los alimentos que consumimos.
En los países industrializados, la huella hídrica per cápita es alta debido a que es elevado el nivel de consumo de carne. La producción de un kilo, exige 16 mil litros de agua; tres mil litros para producir un kilo de arroz, de pollo o de huevo. Una taza de café, reclama 140 litros de agua; dos mil litros para generar un litro de leche; 900 litros para producir un kilo de maíz; mil 350 litros para un kilo de trigo.
Cultivos como el jitomate, la espinaca y la papa exigen mucho menos consumo de agua, al igual de la mayoría de frutas, verduras y hortalizas.
Estados Unidos de América es el país con mayor consumo de productos cárnicos a nivel mundial pero otras economías en vías de desarrollo también registran huellas hídricas altas debido a que sus sistemas de riego o de producción tienen índices bajos de eficiencia en el uso del agua y condiciones de cultivo poco favorables o baja recolección de agua de lluvia.
China registra una huella hídrica similar a la de la Unión Americana debido a su volumen de población aunque en términos relativos. India está bajo las mismas cifras. En cambio, Cuba y Bolivia registran huellas hídricas inferiores a los 20 kilómetros cúbicos por año.
¿Qué se puede hacer a nivel global para reducir la huella hídrica? Por principio de cuentas, cobrar conciencia de la importancia de que a pesar de que el 70 por ciento de nuestro Planeta está compuesto por agua, sólo podemos disponer del uno por ciento como agua potable.
Es necesario romper el vínculo entre crecimiento económico y aumento de consumo de agua; mejorar los sistemas de riego y de recolección de agua de lluvias; modificar patrones de consumo para productos con menor contenido de agua virtual. Paradójicamente, crece en el Planeta el consumo de carne y sus derivados.
Por ello, cobra importancia el hecho de que este jueves, la UNESCO y el IMTA, llevan a cabo el Seminario Agua y Sociedad del conocimiento cuyo objetivo es propiciar el análisis entre los especialistas sobre este tema y la sociedad.
La escasez de agua potable es uno de los aspectos que más deberían de preocuparnos y ocuparnos como consecuencia del calentamiento global. A la presencia de agua por ríos y presas desbordados se suma la escasez del líquido indispensable para preservar la vida humana.
Si logramos conjuntar el concepto de sociedad del conocimiento (sociedad de la información o sociedad red) para hacer que los humanos tengamos la información, el dominio en el uso de las tecnologías y permear en la planeación, educación, salud y formación seguramente estaremos en condiciones de defender, conservar y cuidar los recursos hídricos ya que están íntimamente ligados a la seguridad de la población, la producción de alimentos y la salud.
