Gran experiencia en medios y áreas de comunicación social. Ha sido estratega en la cobertura informativa en diversos momentos históricos, tanto a nivel nacional como internacional. Ha tenido a su cargo, entrevistas con presidentes mexicanos, el Papa Juan Pablo Segundo, y jefes de Estado y de gobierno de distintos países. Actualmente es conductora del programa sobre ecología “La Meta del Planeta”.
INDUSTRIA PETROLERA, PASIVO AMBIENTAL
Francisco Guzmán, director de Seguridad y Medio Ambiente del Instituto Mexicano del Petróleo, reconoce que en muchas de las áreas en las que trabaja la paraestatal Petróleos Mexicanos son medios sensibles; vulnerables, dado que se trata de ecosistemas complejos donde es necesario conservar la biodiversidad. Respetar y proteger el entorno y desarrollar acciones específicas para preservar el ecosistema en el que Pemex está inserto y, al mismo tiempo, explotar el crudo sin afectar otros recursos naturales, es tarea común en el IMP.
Cierto es que todas las industrias, la petrolera incluida, emiten contaminantes en sus procesos de operación cotidiana. Hay por supuesto, países cuyo grado de responsabilidad y avance tecnológico llevan a los industriales a colocar los filtros necesarios para controlar el lanzamiento de residuos industriales o bien optimizar la secuencia de producción.
De ahí, la importancia de contar con el soporte técnico para detectar si los contaminantes pueden medirse; saber si están dentro o fuera de norma o pueden resultar peligrosos. La propuesta es ofrecer soluciones que no sólo mitiguen sino que aprovechen esos recursos para ser aplicados y darles un valor agregado y desde luego evitar que no afecten al ambiente o que la operación sea más eficiente.
Un ejemplo muy claro, dice en entrevista Guzmán es que los residuos industriales, en todos los niveles, incluso los generados en el hogar que se arrojan de manera común a la basura constituyen elementos contaminantes. En cambio si identificamos cuáles son los compuestos que están dentro de los residuos, podemos separar, aislar y disponer de aquellos que son susceptibles de aprovecharse para reúsos o incluso comercializarlos.
Las nuevas tecnologías, si bien no evitan totalmente el deterioro, si contribuyen al cuidado ambiental. La industria petrolera mantiene el espíritu, el enfoque para evitar el deterioro de los ecosistemas. Sí hay un esfuerzo de los desarrolladores de tecnología para cuidar el ambiente pero definitivamente queda una larga ruta por recorrer. El rezago acumulado de las tecnologías antiguas que operaron durante muchos años representan un pasivo ambiental en la industria petrolera como en muchas otras que requiere un esfuerzo de poner al día y remediar lo que ya estaba o lo que se encauzó por generaciones anteriores, establece nuestro entrevistado.
En las instalaciones del IMP, se cuenta con simulares y con los laboratorios fijos y móviles para medir los emisiones de contaminantes. Tienen una doble importancia: la primera es que dan certidumbre de la situación ambiental. Explica Francisco Guzmán: No medir correctamente el desempeño -ya sea de un vehículo, una caldera o de la forma como se emiten contaminantes al aire desde una instalación industrial-, es no tener esa certidumbre lo cual impide saber el efecto o discriminar los efectos que están teniendo esas fuentes de emisiones al entorno.
La segunda, es medir cómo se pueden disminuir esas emisiones contaminantes y hasta dónde puede llegar (a contaminar) una instalación industrial. Ello, nos permite pasar de lo posible a lo deseable. Si no tenemos con precisión esos datos, se cae en una meta imposible de alcanzar. Por lo contrario, contar con los datos correctos de cómo se desempeña una industria, cómo está la contaminación y el efecto de esa contaminación emitida en el entorno, nos permite alcanzar lo deseable o saber qué tan lejos está, ese contacto con la realidad.
Expone el ejemplo ocurrido a finales de los 80, principio de los 90. No se medía la cantidad de hidrocarburos y otros contaminantes en la atmósfera de la ciudad de México. Científicos y técnicos “suponíamos que la concentración de hidrocarburos en la atmósfera de la ciudad de México era similar a la de la ciudad de Los Ángeles -era la referencia para una ciudad contaminada- y encontramos que la concentración de hidrocarburos en la zona metropolitana era mucho más alta que en Los Ángeles, lo cual implicaba que había que tomar otras estrategias en el control del ozono, por ejemplo y en el control de los vehículos, porque había un problema más allá de los sistemas de control, encontramos que se debía a un problema de mantenimiento en los vehículos, independientemente de la calidad de los combustibles y la calidad mecánica del vehículo”.
En la actualidad, en los laboratorios, se pueden conocer y medir emisiones a la atmósfera. Se cuenta con las herramientas para distinguir la presencia de contaminantes en todos los medios: aire, agua, suelo; sedimentos, así como también técnicas para conocer el desempeño de los vehículos, calderas, equipos que utilizan o producen los contaminantes.
Paralelamente, existen muchos niveles de contaminación que requieren tomar muestras, gaseosas, acuosas, aceitosas o de residuos y sedimentos sólidos o mezclas de ellos para llevarlos a los laboratorios y ahí con las herramientas apropiadas separar la matriz de donde está el contaminante y analizarlo con todo detalle.
En cuanto a la calidad del aire en la ciudad de México, dice el experto, “de nada serviría tener el mejor combustible si no tenemos vehículos que lo puedan aprovechar o un sistema de vialidad que permita que los mecanismos sean aprovechados eficientemente o viceversa?…¿de que nos serviría tener vehículos con todos los sistemas de control y un combustible inadecuado… o una cultura de cero mantenimiento a los vehículos que después de medio año tienen descompuestos los sistemas?... tenemos que avanzar en los tres frentes!”..
Pero…¿qué pasa con las tecnologías alternativas…? No es un tema que se esté desarrollando en el Instituto, reconoce el Director de Seguridad y Medio Ambiente del IMP. Por el momento, sólo se monitorea. “Estamos muy atentos a cómo avanza. Similarmente Pemex ha considerado y nos ha pedido analizar qué habría que hacer si tuviera que entrar “la dieta” -como lo llamamos en temas de combustibles-, un componente ya sea de bioetanol o biodiesel o algún otro biocombustible. Entonces en ese sentido como industria, Pemex está listo, sabe lo que tendría que hacer para incorporar un componente de biocombustible en el sistema de combustibles que manejan”. Bajo esta mirada, espera una larga ruta a las energías alternativas…¿comenzamos?
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INCENDIOS DES(FORESTALES)
El pasado 14 de febrero, en Amozoc, Puebla, el Presidente Felipe Calderón habló sobre el inicio de la campaña contra Incendios Forestales para este año. Ofreció una inversión de más de 100 millones de pesos en el Programa de Empleo Temporal de su administración lo que, según dijo, “representa un incremento del 373 por ciento con respecto a 2010”.
Por ello, resulta muy oportuno preguntarle a Juan Manuel Torres Rojo, director general de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y a su coordinador de educación, desarrollo tecnológico y cultura ambiental, Alfredo Mayén, porqué no iniciaron una campaña de información para que la sociedad sepa qué hacer y cómo prevenir. Es inaceptable que teniendo los antecedentes de incendios en los años recientes, se queden sólo con la estadística y muy lejos de la acción. Una actitud que sólo provoca deforestación.
Hasta hoy, el gobierno mexicano lleva gastados más de 150 millones de pesos intentando desde hace un mes controlar y apagar los fuegos iniciados en Coahuila. Según se nos informó en la ocasión mencionada, la CONAFOR contará este año con un presupuesto de 357.1 millones de pesos.
Imagínese amable lector, lectora, en el evento denominado “Acciones por la Sustentabilidad”, en el estado de Puebla, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, puso en marcha la Campaña Nacional de Protección Contra Incendios Forestales 2011. El objetivo, se dijo. consiste en prevenir, combatir y disminuir la deforestación y degradación causada por los incendios forestales.
¿Qué argumentos pueden ser válidos si los incendios de Coahuila dañan ya más de 200 mil hectáreas; si todo el universo cuantificado en 9 mil 600 brigadistas, 11 avionetas de reconocimiento y 22 helicópteros, 177 torres de detección, 81 centros de control y la disposición de fotografías satelitales y detección de zonas de calor, resultan insuficientes tan sólo para el caso Coahuila? Más aún, cuando el gobernador Jorge Torres López y su secretario de medio ambiente, Francisco Martínez Avalos, se desprenden de la obligación de informar a la sociedad acerca de las acciones para combatir el siniestro.
A escasos dos meses, resultan patéticas las palabras vertidas por el ejecutivo federal: “Hoy contamos con un verdadero ejército de protectores del bosque”, declaró. ¿Cómo, entonces, empatar el cuidado del medio ambiente con el desarrollo económico, de manera que se combata la pobreza y marginación de las comunidades y ejidos forestales del país?
La pérdida de estas 200 mil hectáreas (hasta hoy), perpetúa la pobreza pero sobre todo la ineficiencia de “servidores públicos” que desconocen por completo la importancia de preservar el equilibrio de los ecosistemas.
Hasta este momento, ninguna institución ha iniciado una campaña de difusión que permita a los ciudadanos informarse cómo actuar para prevenir los incendios. No ha habido una política de difusión e información del mensaje que reviste gran relevancia para la seguridad de voluntarios y paseantes en el contexto de la actual temporada de incendios forestales y del actual periodo vacacional en el país.
La CONAFOR se limita a dar a conocer el “desagregado” de los incendios forestales. Será que ¿desconoce que los pastizales, los arbustos, matorrales y arbolado adulto son parte de ecosistemas? Con acciones de este tipo, se avanza en la ruta de la deforestación…¿Eso es lo que quieren?
¿Tendrá claro lo que significan 205 mil hectáreas que consumen, en promedio, los incendios cada año?
Al menos, deberá saber que no es suficiente expresar preocupación. Es necesario y urgente, actuar para que la sociedad sepa qué hacer. Los discursos no son, no deberían ser razón para cobrar sueldos no ganados a cabalidad. Los “combatientes” como les llama en sus comunicados a quienes se afanan en tratar de apagar el fuego no cuentan con el “arsenal” necesario para cumplir con su cometido. No más servidores públicos sin la capacidad para atender y resolver las problemáticas.
¿Hasta cuándo comenzaremos a actuar para prevenir y no para “combatir”?...¿Hasta cuándo comprenderemos que es necesario, indispensable y urgente educar y no lamentar?...¿Hasta cuando razonaremos que es más costoso “resolver” la consecuencia y no pensar en la acción que lo provoca? Los presupuestos “extras” para “combatir” los incendios de Coahuila, nuevamente ofrecen una lección…¿La aprenderemos?
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